27 enero 2007

El juego fomenta valores

ARTICULOS PARA EDUCAR III

EL JUEGO COMO ACTIVIDAD QUE FOMENTA VALORES

El juego da placer y permite conocer cómo funciona el mundo. Además los juegos compartidos con los padres atacan la soledad, un terrible germen que, adquirido en la infancia, puede ser origen de conflictos en al edad adulta.
Nunca como ahora se han dado casos de profesorado maltratado, de denuncias de padres a hijos adolescentes agresores, de falta de respeto entre compañeros… Un problema que, básicamente, crece con la deslegitimación de la autoridad (en casa, en las aulas, en la calle…). A este coste de irresponsabilidad y violencia, cabe añadir el consumismo como uno de los peores daños que presenta, hoy, la juventud.
Un antídoto válido es el juego. Con él podemos propiciar la buena convivencia, enseñar a respetar la autoridad, a resolver conflictos sin violencia, a evitar el consumo excesivo, impulsivo, compulsivo.
Las explicaciones de los padres permiten al hijo o a la hija hacerse una idea del mundo en el que viven. Mediante sus palabras y todavía más con el ejemplo –ordenan su código de valores e interpretan el mundo exterior. La familia representa su primera fuente de información aunque con el paso del tiempo, esa credibilidad será contratada y puesta a prueba. Si los padres ofrecen una concepción realista y amable del mundo, los hijos podrán sentirse seguros al marcharse de casa. Cuando les llegue el momento de enfrentarse a la falta de honradez, por lo menos sabrán que algunas personas sí son de fiar.
Los juegos de reglas, aquellos que se juegan en torno a una mesa (como el clásico parchís) permiten aprender cómo los mayores respetan las normas, cómo ganan y pierden, e incluso cómo derrochan humor para contrarrestar la decepción por haber perdido o cómo celebran la victoria sin humillar a otro contrincante. “Todo ello no significa perder autoridad (no autoritarismo, que solo logra sumisión). La autoridad no se impone, la concede el menor a aquellas personas cuyas acciones son coherentes con sus palabras”.
Cuando jugamos se despiertan sentimientos (ira, miedo, tristeza, alegría...). Si los padres participan en el juego, enseñan a los niños cómo convivir con esos sentimientos, cómo manejar sus emociones ante la sociedad y cómo encauzar la poderosa energía que guardamos.
En la familia el niño es valorado por ser quién es y no por lo que sabe hacer. En los juegos en familia se escuchan todas las ideas y se respetan. Aunque algunos padres sienten la necesidad de proyectarse en sus hijos presionando para modelarlos sin comprender que los hijos van construyéndose y caminan hacia algún lugar desconocido para los adultos.
Hay que seguir la máxima de “contra el vicio de pedir, la virtud de no dar”. Evitar el poseer por el hecho de poseer, consumir sin distinguir la necesidad del deseo. Los mejores regalos son aquellos que necesitan un tiempo de esfuerzo para conseguir una finalidad; por ejemplo los juegos de construcción, los puzzles, de dibujo, de manipulación...Construir una torre que cae una y otra vez pero que, finalmente se consigue terminar, contiene un premio al esfuerzo. Eso es más importante que poseer.
Hay videojuegos pacíficos. La violencia en los juegos tiene una presencia importante (más de un 80% de la oferta presenta contenidos violentos o sexistas) los videojuegos pacíficos que existen en el mercado permiten participar a toda la familia.
El mejor regalo es tiempo para compartir con sus padres y con sus hermanos, pero un tiempo de la mejor calidad. Esto implica sentirse bien, estar descansado, tener salud. Se trata de regalar tiempo en las condiciones adecuadas para disfrutar de la crianza de los hijos: “ momentos para hacer galletas, para revolcarnos por la hierba, para hacer cosquillas, para contar cuentos, para patinar, para jugar al dominó, para caricias, besos y carcajadas.
Duli Miralles Alberola
Febrero 2007 (sobre un texto de Carina Farreras publicado en Magazine)
ARTICLES PER A EDUCAR III

EL JOC COM A ACTIVITAT QUE FOMENTA VALORS

El joc dóna plaer i permet conèixer com funciona el món. A més els jocs compartits amb els pares ataquen la soledat, un terrible germen que, adquirit en la infància, pot ser origen de conflictes en l'edat adulta.
Mai com ara s'han donat casos de professorat maltractat, de denúncies de pares a fills adolescents agressors, de falta de respecte entre companys… Un problema que, bàsicament, creix amb la deslegitimació de l'autoritat (a casa, en les aules, en el carrer…). A aquest cost d'irresponsabilitat i violència, cal afegir el consumisme com un dels pitjors danys que presenta, hui, la joventut.
Un antídot vàlid és el joc. Amb ell podem propiciar la bona convivència, ensenyar a respectar l'autoritat, a resoldre conflictes sense violència, a evitar el consum excessiu, impulsiu, compulsiu.
Les explicacions dels pares permeten al fill o a la filla fer-se una idea del món en què viuen. Per mitjà de les seues paraules i encara més amb l'exemple –ordenen el seu codi de valors i interpreten el món exterior. La família representa la seua primera font d'informació encara que amb el pas del temps, eixa credibilitat serà contrarestada i posada a prova. Si els pares ofereixen una concepció realista i amable del món, els fills podran sentir-se segurs a l’arna-se’n de casa. Quan els arribe el moment d'enfrontar-se a la falta d'honradesa, almenys sabran que algunes persones sí que són de fiar.
Els jocs de regles, aquells que es juguen entorn d'una taula (com el clàssic parxís) permeten aprendre com els majors respecten les normes, com guanyen i perden, i inclòs com malgasten humor per a contrarestar la decepció per haver perdut o com celebren la victòria sense humiliar un altre contrincant. “Tot això no significa perdre autoritat (no autoritarisme, que només aconsegueix submissió). L'autoritat no s'imposa, la concedeix el menor a aquelles persones les accions de les quals són coherents amb les seues paraules”.
Quan juguem es desperten sentiments (ira, por, tristesa, alegria...). Si els pares participen en el joc, ensenyen als xiquets com conviure amb eixos sentiments, com manejar les seues emocions davant de la societat i com canalitzar la poderosa energia que guardem.
En la família el xiquet és valorat per ser qui és i no pel que sap fer. En els jocs en família s'escolten totes les idees i es respecten. Encara que alguns pares senten la necessitat de projectar-se en els seus fills pressionant per a modelar-los sense comprendre que els fills van construint-se i caminen cap a algun lloc desconegut per als adults.
Cal seguir la màxima de “contra el vici de demanar, la virtut de no donar”. Evitar el posseir pel fet de posseir, consumir sense distingir la necessitat del desig. Els millors regals són aquells que necessiten un temps d'esforç per a aconseguir una finalitat; per exemple els jocs de construcció, els puzles, de dibuix, de manipulació...Construir una torre que cau l'una i l'altra vegada però que, finalment s’aconsegueix acabar, conté un premi a l'esforç. Això és més important que posseir.
Hi ha videojocs pacífics. La violència en els jocs té una presència important (més d'un 80% de l'oferta presenta continguts violents o sexistes) els videojocs pacífics que existeixen en el mercat permeten participar a tota la família.
El millor regal és temps per a compartir amb els seus pares i amb els seus germans, però un temps de la millor qualitat. Açò implica sentir-se bé, estar descansat, tindre salut. Es tracta de regalar temps en les condicions adequades per a disfrutar de la criança dels fills: “ moments per a fer galetes, per a rebolcar-nos per l'herba, per a fer cosquerelles, per a comptar contes, per a patinar, per a jugar al dòmino, per a carícies, besos i carcallades.
Duli Miralles Alberola
Febrer 2007 (sobre un text de Carina Farreras publicat en Magazín)

23 enero 2007

De interés para los padres

  • Aprendiendo a estudiar

  • La agresividad

  • El juego fomenta valores

  • Comportamiento infantil

  • Educar las emociones

  • En crecimiento

  • Hábitos saludables

  • Compartir tareas familiares
  • Hábitos saludables

    ARTÍCULOS PARA EDUCAR VII

    HÁBITOS SALUDABLES



    La noche es para dormir. Se considera que los niños y niñas de 4 a 6 años deben dormir 12 horas. Los de 6 a 10 entre 10 y 11 horas. Después, y hasta la adolescencia, 9 horas, a partir de ahí las 8 horas recomendadas a un adulto. Si no se duerme lo suficiente se vuelven más irritables y llegan a la escuela cansados, con poca capacidad de atención y escaso rendimiento.
    Deben acostarse cada día a la misma hora, incluso los fines de semana, porque la ruptura de la rutina hace el sueño menos reparador. Hay que evitar los grandes desajustes de horarios que se dan en las vacaciones. Según explica el doctor Eduard Estevill “los padres deben establecer un tiempo para cenar y hacer un poco de tertulia sobre cómo ha ido el día… Después se le puede dejar leer en la cama un cuarto de hora, pero siempre tiene que haber una hora fija para apagar la luz y dormir”. Para ir a la cama relajado, Estevil recomienda técnicas de relajación como la visualización progresiva de partes del cuerpo. “Los niños aprenden muy bien estas técnicas porque se las toman como un juego”. Insiste en la importancia de dormir bien: “Mientras dormimos, se consolida lo que hemos aprendido durante el día”.
    Otro hábito saludable es acostumbrarles a convivir con la música. Ésta puede hacer aumentar el número de conexiones neuronales, estimular la psicomotricidad, el desarrollo cerebral, la toma de conciencia como individuo y como ser social, el desarrollo de la creatividad… En el libro “El efecto Mozart para los niños de Don Campbell (Ed. Urano) se detalla los efectos de la música e incluso se ofrecen menús musicales que favorecen estar más relajados o más despiertos.
    La televisión y el ordenador pueden ser usados como complementos pedagógicos y también de evasión cuando conviene o… quedarse enganchados pasivamente a ellos. Hay que saber encontrar el punto medio. El consejo generan: ratos cortos (máximo una hora) y con la participación más activa posible. El psiquiatra infantil Paulino Castells (“Enganchados a las pantallas” Ed. Planeta) aboga por dos líneas de actuación: “ 1. Padres y educadores deben saber qué uso hacen de ordenador, videojuegos y televisión. 2. Se ha de procurar que las tecnologías no resten tiempo para practicar actividades más reales. Es mejor que tenga amigos de carne y hueso que virtuales”.
    La televisión refuerza las habilidades de escucha y movimiento si se escogen los programas adecuados. Pero por otro lado sólo el lenguaje en vivo, y no en televisión, mejora el vocabulario y la sintaxis. “la información incorporada en un contexto afectivo estimula los circuitos neuronales con más potencia que la información sola”. Es decir, que si se emplean incorrectamente, incluso las producciones televisivas más vanguardistas pueden fomentar la pasividad en vez del aprendizaje activo.

    Duli Miralles Alberola
    Enero 2008



    ARTICLES PER A EDUCAR VII

    HÀBITS SALUDABLES



    La nit és per a dormir. Es considera que els xiquets i xiquetes de 4 a 6 anys han de dormir 12 hores. Els de 6 a 10 entre 10 i 11 hores. Després, i fins a l'adolescència, 9 hores, a partir d'ací les 8 hores recomanades a un adult. Si no s'adorm prou es tornen més irritables i arriben a l'escola cansats, amb poca capacitat d'atenció i escàs rendiment.
    Han de gitar-se cada dia a la mateixa hora, inclús els caps de setmana, perquè la ruptura de la rutina fa el son menys reparador. Cal evitar els grans desajustos d'horaris que es donen en les vacacions. Segons explica el doctor Eduard Estevill “els pares han d'establir un temps per a sopar i fer un poc de tertúlia sobre com ha anat el dia… Després se li pot deixar llegir en el llit un quart d'hora, però sempre ha d'haver-hi una hora fixa per a apagar la llum i dormir”. Per a anar al llit relaxat, Estevil recomana tècniques de relaxació com la visualització progressiva de parts del cos. “Els xiquets aprenen molt bé estes tècniques perquè se les prenen com un joc”. Insistix en la importància de dormir bé: “Mentre dormim, es consolida el que hem aprés durant el dia”.
    Un altre hàbit saludable és acostumar-los a conviure amb la música. Esta pot fer augmentar el nombre de connexions neuronals, estimular la psicomotricitat, el desenvolupament cerebral, la presa de consciència com a individu i com ser social, el desenvolupament de la creativitat… En el llibre “L'efecte Mozart per als xiquets del senyor Campbell (Ed. Urà) es detalla els efectes de la música i inclús s'oferixen menús musicals que afavorixen estar més relaxats o més desperts.
    La televisió i l'ordinador poden ser usats com a complements pedagògics i també d'evasió quan convé o… quedar-se enganxats passivament a ells. Cal saber trobar el punt mitjà. El consell generen: estones curtes (màxim una hora) i amb la participació més activa possible. El psiquiatra infantil Paulino Castells (“Enganxats a les pantalles” Ed. Planeta) advoca per dos línies d'actuació: “ 1. Pares i educadors han de saber quin ús fan d'ordinador, videojocs i televisió. 2. S'ha de procurar que les tecnologies no resten temps per a practicar activitats més reals. És millor que tinga amics de carn i os que virtuals”.
    La televisió reforça les habilitats d'escolta i moviment si es trien els programes adequats. Però per un altre costat només el llenguatge en viu, i no en televisió, millora el vocabulari i la sintaxi. “la informació incorporada en un context afectiu estimula els circuits neuronals amb més potència que la informació sola”. És a dir, que si s'empren incorrectament, inclús les produccions televisives més avantguardistes poden fomentar la passivitat en compte de l'aprenentatge actiu.



    Duli Miralles Alberola
    Gener 2008